Si la nana, la abuela, la tía y hasta la profesora del colegio, o cualquier otra persona que tiene mucho contacto con tu hijo, se vive quejando porque tu hijo es “muy inquieto” o “no pueden estar tranquilo un momento”, estás en el lugar correcto, este artículo es para tí. Lo primero que debes saber es que, aunque cada niño es diferente, todos tienen necesidad de explorar y querer conocer el mundo de forma espontánea: a través de sus movimientos, tocando, asombrándose, hablando en voz alta, en fin, simplemente siendo niños. Y como adulto eres tú quien debe entenderlo y tener la paciencia necesaria para manejarlo, y lo mismo deberían hacer los demás adultos en contacto con tu hijo. “El niño tiene que moverse cada 20 minutos en primaria y si es más pequeño tiene que hacerlo todo el tiempo. Decirles que no se muevan es como pedir a la planta que no crezca o al sol que se pare”. - Noemi Paymal, antropóloga. Ahora bien, ...